El Sector de la Cultura y el Movimiento 15-M

¡ ENOJADOS ! la palabra que describe el estado emocional de miles de personas en el Estado español tiene unas causas profundamente enraizadas en el modelo de estado democrático con que nos hemos dotado desde la Transición. Multitudes de gente están saliendo a la calle estos días para reivindicar cambios en el sistema político y económico pero, en el sector de la cultura y de las artes ¿tenemos razones para estar enojados y pedir cambios del modelo? Por supuesto que sí.

El sector de la cultura tiene mucho que reivindicar e ir de la mano del movimiento 15-M

Hay muchos temas que nos tienen que hacer reflexionar únicamente leyendo el manifiesto “Democracia Real YA”. Me gustaría citar unos cuantos del sector de la cultura que para mí se encuentran en la base del movimiento social del 15-M. Por supuesto, también hay proyectos que funcionan, organizaciones e instituciones modélicas y personas realmente comprometidas y coherentes pero, estos ya lo saben y no se van a dar por aludidos al leer este texto. Sigue leyendo

La Falsa Alternativa Entre Público y Privado en el Sector de la Cultura

La gestión de la cultura, o mejor dicho, la gestión de las artes, tiene aspectos semejantes a otros sectores mercantiles o industriales. Así, se hace totalmente necesario aplicar a la cultura las técnicas de gestión desarrollados en estos sectores. Sin duda una mayor profesionalización y eficiencia de gestión requiere conocer las mejores técnicas y utilizarlas en los casos más convenientes.

ONGS

Organizaciones sin ánimo de lucro de la sociedad civil para el bien común

Por otro lado, los sectores culturales también mantienen muchas semejanzas con sectores ya no orientados a la producción y venta lucrativa de productos y servicios sino a hacer la vida de las personas, digamos, más felices. En este campo también hay un gran desarrollo de técnicas de gestión aplicadas a las organizaciones privadas sin ánimo de lucro cuyas misiones son el bien común y no la creación específica de riqueza. En el sector de la cultura de España, las organizaciones sin ánimo de lucro están poco desarrolladas, a diferencia de otros sectores como el de las ONGS o de otros países principalmente de cultura anglosajona. Sigue leyendo

La Legitimidad de las Artes y su Instrumentalización

Publicado originalmente en La Coctelera el 18-Febreo-2006

En momentos de flaqueza, una de los cuestionamientos que más nos hacemos los que trabajamos en la cultura gira alrededor de la necesidad de las artes. A este reto me respondo: las artes son un elemento fundamental para el desarrollo humano, nos hacen ser creativos, emocionales, sensitivos, sensibles, imaginativos, etc., etc. Pero, sobre todo, nos permiten soñar. Dicho propiamente, las artes tienen legitimidad por si mismas.

Pero no me permito detenerme en este principio, por si solo se queda incompleto. Hay que ir más lejos, y definir como tiene que ser la cultura. Para mi la cultura tienen que ser accesible a todo el mundo, participativa y contemporánea (véase creativa). Estos valores son indisociables a una idea progresista del arte cuando considerara que la cultura es reflejo de la sociedad.

Cunado nos referimos a los valores instrumentales de la cultura, nos referimos a la cohesión social, la integración, el desarrollo económico (trabajo, turismo, riqueza, etc), la educación, etc. Objetivos importantísimos por ellos mismos pero que no deben condicionar el trabajo artístico. Por el mismo motivo hay que considerar las artes por ellas mismas y no por su valor instrumental. En el caso que las razones instrumentales se prioricen la creación artística pierde vigor, se banaliza, se degrada, se traspasan los límites de la creación para pasar a la cultura del espectáculo y del show-bussines. Se potencian los macro eventos, las políticas artístico-sociales de baja calidad y el diletantismo de la gestión cultural. En España esta ha sido la situación desde que se desvaneció el impulso creativo de los 70s.

Desgraciadamente la mayoría de políticos solo entienden los argumentos instrumentales. Lástima.

Existen, y lo vemos a diario los que trabajamos en el mundo de la cultura, casos extremos de instrumentalización de la cultura por parte de algunos políticos e instituciones. Esto tiene mucho que ver con el importante déficit de cultura democrática que padece nuestro país en las instituciones y la sociedad. La instrumentalización política se nutre de malas prácticas: amiguismo, clientelismo, corporativismo, uso interesado, etc. de las cuales tanto participan los políticos como los artistas, los gestores y los colectivos culturales. La falta de transparencia, las subvenciones otorgadas sin criterios objetivos por personas sin capacidad, la no evaluación de los proyectos culturales, los déficits encubiertos, el nombramiento a dedo de los directores de las instituciones culturales y un largo etcétera son ejemplos de estas malas prácticas. Pero, el caso más grave se produce en el momento en que el artista reduce su capacidad crítica y se adapta a lo que la institución quiere oír.

La solución pasa por que a todos los niveles de la sociedad se incremente la cultura democrática. Pero esta es una solución a largo plazo. En el camino hay que intentar distanciar la cultura de la política. Los Consejos de las Artes y la gestión de proyectos culturales por estructuras independientes sin ánimo de lucro son el mejor modelo.

Hay que explicar a los políticos y a la sociedad la legitimidad del arte por si mismo y no por sus beneficios instrumentales. En general, los políticos no saben porque dan dinero a la cultura y hay que explicárselo. Para esto hay que crear plataformas independientes en que se abogue por una cultura creativa e independiente, y se denuncien los abusos de manipulación e instrumentalización de la cultura.