Soluciones a la Crisis desde las Artes Escénicas (IV): La Financiación Privada de la Cultura

Los recortes de los presupuestos públicos de cultura están provocando la mayor parálisis de los sectores culturales desde los tiempos de la transición. La alta dependencia del dinero público de muchos proyectos culturales está ahogando los sectores más vitales que, desgraciadamente, actualmente tienen escasa posibilidad de obtener recursos propios fuera del manto del Estado.

El dinero para la cultura cada vez más escaso

En los momentos de la transición española, el consenso social y político alcanzado y recogido en la Constitución garantizó como responsabilidad de los poderes públicos  la tutela y promoción del acceso a la cultura. Esta tutela se concretó en un modelo de financiación directa por parte de las instituciones públicas a semejanza del ya existente desde los años 50-60 en muchos países europeos como Francia, Holanda, Bélgica o Italia. Sigue leyendo

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Sistemas de Financiación Privada de la Cultura

Publicado originalmente en La Coctelera el 3-Noviembre-2008

En los últimos años he tenido la posibilidad de realizar dos estudios sobre la financiación privada de la cultura para el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña. Estos me han permitido profundizar en los dos modelos que más aportan de cara a transformar las políticas culturales en España: el modelo que rige en el Reino Unido y el de Canadá y Quebec.

El primer estudio explora diferentes aspectos del modelo británico para la gestión y la financiación de la cultura, haciendo especial hincapié en el sector de la conservación del patrimonio y, en concreto, en una organización muy especial como es el National Trust. “El National Trust en el context polític i legal del suport al patrimoni en el Regne Unit” se puede descargar en http://www20.gencat.cat/docs/CulturaDepartament/Cultura/Documents/Arxiu/Arxius%20GT/National_Trust.pdf

El segundo se titula “El context polític i legal del suport privat a la cultura a Canadà i Quebec”. Este, todavía no publicado (por lo que no puedo dar un lugar para descargarlo) presenta dos buenos modelos para entender las diferencias entre los sistemas europeos y anglosajones para la financiación privada de la cultura. Así, si de un lado las provincias anglófonas de Canadá, principalmente Ontario, tienen un comportamiento respecto las donaciones privadas muy cercano al de los Estados Unidos y, por tanto, favorece unas leyes y políticas culturales basadas en los incentivos fiscales, la provincia francófona de Quebec presenta un comportamiento respecto las donaciones próximo a los modelos europeos.

Quebec, aun teniendo un origen cultural francófono, ha adoptado gran parte de las prácticas e incentivos de los modelos anglosajones para mejorar las fuentes de financiación de sus organizaciones culturales. Así, Quebec es un buen ejemplo para conocer como en una sociedad no habituada a las donaciones filantrópicas y con una carga elevada de impuestos, se han aplicado políticas e incentivos fiscales para transformar esta realidad y conseguir que la sociedad civil se involucre en el mantenimiento de las organizaciones culturales y artísticas. En consecuencia, las deducciones que aplica el gobierno federal de Canadá y el de Quebec a las donaciones de las personas físicas se encuentran entre las más avanzadas del mundo y pueden llegar al 53% del volumen de la donación. Por otro lado, las empresas pueden deducir el 100% de sus donaciones como gastos fiscalmente deducibles.

También es de extraordinario interés para España como la provincia de Quebec se relaciona con el gobierno federal de Canadá y con las otras provincias del Estado. Así, tanto Canadá y España por un lado, como Quebec y Cataluña (u otras Comunidades Autónomas) muestran una serie de similitudes que permite que el estudio de Canadá y Quebec nos descubra tendencias y maneras de actuar de gran utilidad para implantar políticas de estímulo a la financiación privada de la cultura a nivel del Estado y de las Comunidades Autónomas. En este sentido, Quebec y Cataluña tienen un nivel de población y PIB similares, sus realidades culturales son de origen católico y el nivel de interdependencia y de autonomía respecto del Estado central son similares. El ejemplo de Canadá y Quebec permite facilitar la labor de descubrir cuáles son los caminos para implantar en España políticas de incentivo a la financiación privada de la cultura. Precisamente, el estudio aborda las leyes e incentivos para fomentar la filantropía y el patrocinio de personas y empresas en Canadá y Quebec así como prácticas de organizaciones artísticas como, entre otras, “Les Grands Ballets Canadiens”.

Tanto el estudio del Reino Unido como el de Canadá describen las deducciones fiscales a personas y empresas que realizan donaciones y patrocinan organizaciones sin ánimo de lucro registradas en hacienda (charities registered). Estos dos estudios son una buena fuente de inspiración para reformar las políticas culturales en la línea de acercarlas a modelos anglosajones. En un momento en que ideas como participación cultural de la sociedad civil, la proximidad, la financiación privada o las organizaciones “arm’s lenght” empiezan a ser consideradas en España, estos estudios han de servir como ejemplo de aplicaciones prácticas. Desarrollar la participación de la sociedad civil en la cultura, conocer las organizaciones sin ánimo de lucro como motor de esta participación o descubrir los incentivos fiscales, ha de servir para clarificar estos temas y buscar vías de aplicación en nuestro entorno cultural más inmediato.